martes, 25 de octubre de 2016

Nunca dejes de ser tú mismo.

Una de las principales necesidades de todas las personas es ser aceptado por otras personas, por el entorno social en el que vive. Como seres sociales que somos, necesitamos saber que somos importantes para los demás. El problema aparece cuando, para ser aceptados, cambiamos nuestros principios o nuestra forma de ser. Esto sucede especialmente en el periodo de la adolescencia, donde se asienta un poco más sólidamente la personalidad y va tomando una forma más definida la persona que queremos ser en el futuro.

Con esta frase, os invitamos a no olvidar nunca esos principios que os inculcaron los familiares que más os quieren (mamá y papá principalmente, pero no exclusivamente) y con los que pretenden hacer de cada uno de nosotros personas de provecho que aporten a la sociedad esos principios y valores tan necesarios para la convivencia armoniosa y pacífica.

Con el cambio de etapa educativa es importante mantenerse fiel a esos valores, desarrollar la capacidad de decir que NO a lo que sabemos que no está bien y diferenciar entre la verdadera amistad y la conveniencia.

Por supuesto todos tenemos cosas que mejorar, alguna que otra arista que pulir y transformar poco a poco la versión de nosotros mismos en busca de otra un poco mejor, ese es el reto permanente que nos acompañará toda la vida. Pero nuestra esencia como individuo social, amable, pacífico y respetuoso con los demás, esa es la que no se debe perder nunca.


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